Seguridad y prevención con los niños en la montaña.
Javier Pérez, guía de montaña.
¿Seguridad? ¿Prevención de riesgos?...¡Pero si yo sólo quiero pasar un día
agradable y sin complicaciones en la montaña!
No se trata de asustar al personal, y más cuando el principal destinatario que va a
leer este segundo volumen de excursiones en familia sea gente que quiere pasar un día tranquilo en
la naturaleza sin complicarse la vida para nada, puesto que va con la familia, los chiquillos, el
porrón de vino, etc.
Pero todo buen excursionista sabe que toda previsión y preparación ante cualquier
excursión, aunque aparentemente sea sencilla, no está de más.“Más vale
un porsiaca que cien penseques” o lo que es lo mismo, más vale una previsión por si
acaso que cien excusas después de que ocurra un contratiempo.
Por tanto, recordar a los padres y madres que salen a la montaña con sus retoños que en la mochila
no tiene que faltar el material básico de seguridad: un pequeño botiquín, agua suficiente
para ellos y algún litro más “porsiaca”; un silbato y una linterna tampoco deberían faltar
en nuestro petate.
¿Linterna? pero... ¡si la excursión dura dos horas!
Bueno... cuando hablamos de material de seguridad se espera que en ningún momento se tenga
que utilizar, pero, insisto, en nuestra mochila no deberían faltar todas estas cosas y, por supuesto,
dando por descontado que la familia sale con su material completo de senderismo: botas, cantimplora,
chubasquero, algo de abrigo, gorra, crema para el sol, etc.
Otra dato importante a reseñar es el del peso recomendable en la mochila. Sobre esto, hay que
tener dos cosas claras:
1ª. Que a los niños no se les tiene que cargar, aunque no está de más que lleven su pequeña mochila con sus dos cositas.
2ª. El resto de cosas las tendrá que llevar el padre o la madre no escatimando material
por peso. “No llevar chorradas”.
Muchas veces he oído innumerables fórmulas aconsejando el peso ideal de la mochila
dependiendo del peso del excursionista. Dejemos las fórmulas para los matemáticos,
aquí lo importante es llevar lo necesario: agua, botiquín, cantimplora etc., es decir, que si un
padre pesa 80 kilos y otro pesa 60 kilos, y los dos llevan una mochila completa con su material
necesario, prácticamente los dos llevarán una mochila con un peso bastante parecido.
Por tanto, no pensemos que el padre o madre que pese más tiene la obligación de llevar
más peso y el flaco menos. Hay que llevar en la mochila lo necesario.
También animo en este apartado a que los padres, madres y, ¿por qué no?, los hijos más mayorcitos realicen cursos de formación porque el saber no ocupa lugar. Orientación, seguridad en montaña, socorrismo son algunos de los innumerables cursos interesantes que podéis realizar y con ellos conseguiréis salir a la montaña con una mayor sensación de seguridad y ante cualquier imprevisto siempre os sentiréis más autosuficientes. Aunque esta guía está muy bien descrita, siempre disfrutaréis más del recorrido si vosotros participáis interpretando el recorrido con vuestro mapa, haciendo que vuestro hijo/a participe y se sienta más aventurero y activo.
Para terminar quiero recordar que todas las excursiones tienen su pequeño mérito deportivo y que no tenemos que infravalorar ninguna de ellas por su corta duración o por parecernos muy sencilla. Las posibilidades de que se pueda complicar un día apacible en la naturaleza son muchas, y seguro que todos recordaremos algún contratiempo vivido que podía haberse evitado con un poquito de cabeza y/o formación.
volver arriba
Más consejos: