¿Estás pensando qué hacer con tu familia las próximas vacaciones y no consigues decicirte? ¿Eres de esas personas que no tiene aún claro si playa o montaña? Lo cierto es que si lo tuyo es viajar en familia, hay una tercera opción muchísimo mejor: Un crucero.

Los cruceros son una de las formas de viaje en familia más placenteras de todas. Nos permiten disfrutar de lo mejor de unas vacaciones culturales en ciudades al mismo tiempo que sacamos todo el provecho a un período de relajación, piscina, terraza y sol. ¿Que por qué? Entendamos primero qué es y en qué consiste un crucero.

Un crucero es un barco circula entre las principales ciudades o destinos turísticos. Así, en un viaje en familia en crucero por el Mediterráneo podríamos ver Marsella, Barcelona, Atenas, Santorini… y muchas otras ciudades y destinos turísticos. Durante el crucero, el buque para durante un tiempo (que varía en función de la ciudad) en cada uno de los puertos y nos permite explorar la ciudad durante uno o varios días.

Viajar en familia en crucero: lo mejor de dos mundos

Es así como el crucero nos permite, a la hora de viajar en familia, disfrutar de lo mejor de ambos mundos. Por una parte el placer de visitar las diferentes ciudades. Aprender sobre la civilización romana y la griega, pasear por el viejo puerto de Marsella o descubrir las bondades del Eixample de Barcelona. Estas visitas en familia a las principales atracciones, castillos y museos de las ciudades son, sin duda, uno de los grandes alicientes de este tipo de viajes.

La otra gran ventaja que tiene el viajar en familia en un crucero es el aspecto relajación y buena vida. Aquí, tenemos que tener presente que todos los trayectos que se realizan entre las diferentes islas, ciudades y destinos turísticos se hacen en un barco que es, prácticamente, un hotel flotante.

Y es que viajar en familia en un crucero es sinónimo de disfrutar de sus piscinas, de su buffet libre cada mañana, de las fiestas en su discoteca y su sala de baile, del servicio de habitaciones, de varios restaurantes diferentes con una gran variedad de menús que elegir. También, en un crucero, tendremos nuestro propio camarote que será mejor o mayor en función de la clase en la que viajemos y permitiendo, en ocasiones, despertarnos con unas fabulosas vistas sobre el mar.

Además, otra de las grandes ventajas de viajar en familia en los cruceros, es que en muchas ocasiones es el propio barco el que ofrece servicios de organización turística a los viajeros. Podemos, desde luego, atracar en alguna bella ciudad y descubrirla por nuestra cuenta pero, también, podemos participar en viajes organizados por el propio barco que nos permitirán sacarle todo el partido a la ciudad.

Como ves, un viaje en familia en un crucero lo tiene todo: cultura y ocio, relajación y descubrimiento. Y, al mismo tiempo, permite amoldar el tipo de viaje al tipo de turismo que quieres realizar…. ¡Y por muy poco dinero! ¿A qué estás esperando para subir a bordo?

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