El Gran Cañón del Colorado es una de las atracciones turísticas más importantes y sorprendentes de los EEUU. Situada en Arizona, según últimas investigaciones, sobre ella paseaban los dinosaurios en una morfología que ha cambiado menos de lo que parecía.

Hace muchos millones de años, los dinosaurios gobernaban la Tierra y cruzaban los actuales continentes sin apenas pestañear. La formación de los diferentes mares y océanos y la separación de las tierras, fue un camino lento pero constante que dio paso al mundo que conocemos actualmente. De aquellos años, de la era de los dinosaurios, poco se conserva en la actualidad. El inevitable paso del tiempo, los diferentes fenómenos naturales y la mano del hombre, han modificado casi cualquier atisbo de conservación de un mundo tan lejano como misterioso. Pocos escenarios naturales quedan tal cual los “dejaron” los dinosaurios y entre todos ellos, por su importancia, destaca sobre todo uno, el Gran Cañón del Colorado.

Situado en el norte de Arizona, en los Estados Unidos, el Gran Cañón del Colorado recibe cada año la visita de cinco millones de personas. Forma parte del Parque Nacional del Gran Cañón y se extiende por una superficie de 4.931 kilómetros cuadrados. Por el transcurre el río Colorado, culpable en gran medida de la actual forma de las paredes erosionadas de cierta parte del Gran Cañón y con hasta 2210 metros bajo el borde, gargantas de hasta 1470 metros y anchos entre sus lados de entre 16 y 29 kilómetros

Y es que, los dinosaurios ya conocieron como era el pasear por este emblemático escenario natural de los EEUU. Según un reciente estudio publicado en la prestigiosa revista “Science”, la formación de éste se remonta mucho más allá de los 6 millones de años que se aseguraban. Una nueva datación realizada en la inmensa garganta del Cañón, adelanta su formación a, incluso, 17 millones de años, con rocas que podrían llegar a tener hasta 1.700 millones de años y, sobre las cuales, estos grandes animales paseaban a sus anchas.

Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1979, la parte más antigua del Gran Cañón del Colorado tal cual se encuentra ahora es la oriental, según Rebecca Flowers, investigadora de la Universidad de Colorado Boulder que, asegura, podría llegar a tener hasta 70 millones de años y mientras que hace 65 millones de años se calcula se extinguió el último dinosaurio no aviario. Para obtener estos resultados se utilizó una técnica denominada termocronometría, que permitió analizar muestras del mineral apatita recogidas en el Gran Cañón oriental y occidental y poder hacer dicha datación.

Sin embargo, el Gran Cañón del Colorado continuó formándose durante muchos millones de años en adelante. Y hace 3.000 años llegaron los primeros pobladores humanos que se dedicaban a la caza y la recolección como modo de vida, gracias a dataciones mediante carbono de unas pequeñas ramas de sauce encontradas y donde se representaban animales. Las partes del Cañón Nankoweap, el Delta Unkar y el Bright Angel Site, fueron las primeras ocupadas por el hombre.

Las primeras expediciones fueron realizadas por los conquistadores españoles a principios del siglo XVI, a la cabeza de las cuales se encontraba Francisco Vázquez de Coronado. A su llegada al Gran Cañón del Colorado comprobó como en su vasta extensión, vivían los indios Zuñi. La primera expedición científica se desarrolló en 1869 por el ejército de los EEUU y las primeras conclusiones certeras sobre el pasado del Gran Cañón no llegarían hasta 1934 con las actividades realizadas por los investigadores Frazier, Eddy y Hatch. En la actualidad, aparte de sus impresionantes vistas, es uno de los sitios preferidos los más aventureros para la realización de deportes como el excursionismo, el rafting o descenso de ríos.

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