Al llegar las vacaciones encontramos los argumentos ideales para salir a disfrutar en familia y escapar del día a día que tanto estrés, cansancio y rutinas generan. Resultan el momento perfecto para reencontrarnos con nuestros seres queridos y cultivar los buenos hábitos de convivencia, y porqué no, también de alimentación.

¡Atención padres y madres! Si estás en ese proceso de preparación de tus vacaciones en familia mantén como unas de las prioridades la alimentación saludable y balanceada, para así disfrutar de manera adecuada sin contratiempos de último momento que puedan empañar este maravilloso periodo anual que tantos esperan con ansias y que se convierten en un aliciente de cada año.

Un factor fundamental de la alimentación de los hijos durante las vacaciones debe estar potenciado por la presencia de refrigerios saludables y horarios que estimulen, no solo el apetito, sino también la sana alimentación. Esto, a fin de cuentas, se traducirá en su óptimo proceso de crecimiento y desarrollo, que estará regido por hábitos saludables de por vida, en tanto que se trabaje para instaurarlos en sus rutinas.

Educación en vacaciones

El cuidado de la alimentación desde la edad infantil es fundamental, pues se trata  del periodo en el que se desarrolla el proceso de formación de los tejidos del cuerpo humano.  Por lo que velar por el cuidado del estado nutricional de los hijos se puede establecer como una prioridad que debe ser impulsaba desde la educación familiar con buenos hábitos y costumbres que apunten a una alimentación integral.

El hecho de que las vacaciones signifiquen una etapa de relajación y descanso no implica que desemboquen en el paralelo descontrol de la alimentación. Es importante tomar en cuenta de que esto podría traer consecuencias sobre la salud. Los expertos recomiendan que la alimentación, tanto de adultos como de niños, esté regida por cinco momentos de comida.

Desayuno, merienda, almuerzo, merienda y cena deben ser los momentos del día en que nuestros hijos han de habituarse a comer. Resulta común que muchos niños no tengan apetito o que no quieran comer por estar concentrados en sus rutinas infantiles como juegos, ordenadores, aplicaciones, entre otros, pero parte del proceso de educación radica en enseñar que la alimentación es vital para su crecimiento y que tiene que hacerse con frecuencia.

Durante las tres comidas principales de los hijos se debe servir en el plato verduras en proporción de 50 por ciento; así como proteína de origen animal en 25 por ciento y  el restante 25 por ciento debe estar integrado por carbohidratos. Con un régimen alimenticio diseñado de esta manera se contribuye al buen estado del sistema inmunológico y neurológico de las personas.

Vacaciones con alimentación Cesa

Para las vacaciones se recomienda diseñar un proceso de alimentación fundamentado en el método Cesa, o lo que es lo mismo: completa, equilibrada, suficiente y adecuada. Esto puedes hacerlo combinando los alimentos nuevos con ingredientes naturales a los alimentos preferidos de tus hijos, enmascarando así, los que no le gustan tanto, con los que sí le gustan.

Bajo el método Cesa en las vacaciones estarás enriqueciendo las preparaciones  y estarás estimulando el apetito, además del consumo de alimentos nutritivos. También es recomendable hacer partícipes a los niños de la escogencia y preparación de las comidas. Esto generará conciencia alimenticia y saludable en medio de sus tiempos de ocio o distracción del viaje en las vacaciones.

 

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